Lengua de Señas – Implante Coclear: implicancias neurobiológicas y educativas de la intervención temprana en niños Sordos

Posted on 11 octubre, 2011

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PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Gran parte de la investigación neurocientífica y, especialmente, aquellos estudios que han permitido implementar procedimientos de rehabilitación cognitiva, motora y/o sensorial, señalan que los primeros años de vida resultan fundamentales para el desarrollo futuro de un individuo. El concepto de “atención temprana” enfatiza la necesidad de pesquisar e intervenir lo antes posible desde el punto de vista diagnóstico y rehabilitatorio. Izquierdo, Oliver & Malmierca (2009), señalan que las experiencias vitales a edad temprana tienen un impacto muy importante y duradero sobre la percepción del cerebro adulto. Ellos dicen que desde hace más de 40 años se sabe que existe una etapa postnatal breve de elevada receptividad para el sistema nervioso, conocida comúnmente como ‘período crítico’. Aunque el aprendizaje a lo largo de la vida es posible, la plasticidad neuronal durante este período crítico resulta máxima, facilitando la adaptación del cerebro en desarrollo a su medio ambiente y proporcionándole una experiencia basal estable y duradera (pág. 427).

En el caso de niños pequeños que presentan pérdida auditiva, la detección temprana en nuestro país ha sido un procedimiento históricamente complejo y no siempre bien dimensionado por la ciencia médica.

La prevaleciente existencia de una visión clínica de la sordera en contraposición a la posición antropológica, ha hecho que se desvirtúe el uso de las lenguas signadas en la interacción con el niño, argumentando que esta interferirá en el desarrollo auditivo y lingüístico infantil. El argumento es que la lengua de señas, al tener una modalidad visual-manual, estimularía principalmente el córtex visual en el hemisferio derecho (viso-espacial), lo cual reemplazaría irreversiblemente las funciones de la corteza auditiva primaria para adquirir lenguaje oral.

El presente trabajo pretende hacer una revisión y análisis de los supuestos antes mencionados sobre la base de estudios actualizados a través de fMRI y otros, que permiten tener una mirada neurofisiológica de las lenguas signadas y habladas en el contexto del desarrollo cognitivo y lingüístico de los niños sordos. Queremos enfatizar la importancia de la detección e intervención temprana en niños con hipoacusia sensorioneural, con soporte en las investigaciones sobre plasticidad neuronal de la corteza auditiva y visual. Consideramos que tanto el uso de un implante coclear (IC) como un ambiente enriquecido a través de la comunicación con lengua de señas, genera efectos sobre el desarrollo general del niño, aún cuando las metas educativas o sociales puedan variar.

DESARROLLO DE LOS SUBCONTENIDOS

Tradicionalmente, en el campo de la educación de sordos, se han sostenido algunas premisas derivadas de investigaciones neurofisiológicas en las que se indica que el lenguaje hablado se procesa en el hemisferio cerebral izquierdo por sus cualidades acústicas y simbólicas, y que las lenguas signadas, al ser eminentemente visuales, debían procesarse en el hemisferio cerebral derecho responsable de las facultades viso-espaciales no verbales. En la actualidad, y gracias al desarrollo de nuevas técnicas de investigación del cerebro tales como la resonancia magnética o los potenciales evocados, se sabe que dos de las regiones del hemisferio cerebral izquierdo, que desempeñan papeles importantes en el procesamiento del lenguaje, son las áreas de Brocá y de Wernicke. En los oyentes, el área de Brocá se activa al hablar al igual que en los sordos al signar. Del mismo modo, el área de Wernicke interviene tanto en la comprensión de los sonidos del habla como en la comprensión de los movimientos del lenguaje signado (Herrera, V., 2006). Neville, Bavelier et cols. (1998) realizaron un estudio comparativo entre sujetos sordos y oyentes acerca de la organización cerebral para el lenguaje, utilizando la técnica de fMRI. Uno de los resultados obtenidos fue que todos los sujetos de la muestra (sordos y oyentes) procesaban su idioma nativo, inglés o lengua de señas americana (ASL) mostrando una fuerte y repetida activación de las áreas clásicas del lenguaje en el hemisferio izquierdo. Sin embargo, cuando los sordos leían ingles, no había activación de estas regiones, lo cual sugiere que la temprana adquisición de un lenguaje natural posee gran influencia en la expresión de áreas que median el lenguaje, independientemente de la forma que este tenga (pág. 922).

En los últimos años, diversas investigaciones (Hickok, Bellugi, Klima, 1978) han señalado que las lenguas de señas constituyen lenguas naturales con propiedades peculiares en cuanto a la manera de expresión de los signos, compartiendo características que corresponden a toda lengua con subsistemas que rigen de manera organizada su estructura (Adamo, Cabrera, Acuña & Lattapiat, 2003, p.82). Yoshinaga-Itano et cols. (1998) realizaron estudios del lenguaje en niños detectados temprana y tardíamente con pérdida de audición. Observaron que el desarrollo del lenguaje era significativamente mejor en el grupo de niños con detección e intervención temprana, por lo cual señalan que la variable “edad de detección e intervención” debe considerarse como una explicación potencial para los avances que logra el grupo detectado tempranamente (p.1161). Otro grupo de investigaciones (Campbell, MacSweeney & Waters, 2007), reportaron seis casos de lesión unilateral en personas sordas usuarias de Lenguaje de Señas Americano (ASL) como su primer lenguaje. Aquellos con daño en el hemisferio izquierdo tenían problemas de lenguaje. El daño en las regiones frontales izquierda estuvo asociado con dificultades en la producción de ASL (tal como la afasia de Brocá), mientras que el daño en el lóbulo temporal izquierdo era señalado como causa de problemas en la comprensión del ASL (tal como la afasia de Wernicke). El daño en el hemisferio derecho no causaba problemas en los ámbitos de percepción o producción de expresiones signadas. El argumento clave es que ambos lenguajes, hablados y signados, aparecen dependientes del mismo sustrato cortical, y pueden ser considerados funcionalmente equivalentes en términos de sus bases lingüísticas y cognitivas (op. cit. págs.5-6)

CONCLUSION

Los avances en los métodos de investigación de la neurociencia cognitiva y los continuos adelantos en la comprensión de los mecanismos de plasticidad cerebral en el ser humano, han permitido acceder a nuevos paradigmas sociales y educativos, en particular con las personas sordas.

El mayor conflicto que surge actualmente es la radicalización de posiciones médicas y antropológicas entre quienes promueven el uso de IC para erradicar la sordera en contraposición a quienes piensan que la sordera es una condición que genera diferencias lingüísticas e incluso étnicas entre sordos y oyentes. Su principal valor lo representa la lengua de señas.

Investigaciones sobre reorganización cortical en niños con IC, revelan que “los niños implantados después del período crítico de siete años, muestran actividad de la corteza parietotemporal en respuesta a la estimulación auditiva, demostrando con esto los patrones de reorganización cortical” (Gilley, Sharma & Dorman, 2008). Por su parte, ha sido posible comprobar que los niños sordos usuarios de lengua de señas, poseen similares características representacionales en la corteza y en los lóbulos correspondientes que los oyentes al estar interactuando en el lenguaje. Este argumento puede ir en favor de una concepción más ecléctica en la atención temprana de niños con sordera profunda. Un diagnóstico oportuno parece ser de suma importancia debido a los períodos críticos antes mencionados. Sólo en los últimos años se ha implementado un sistema de detección temprana de hipoacusia como política del Ministerio de Salud de Chile a través dela Guía Clínica de Hipoacusia Neurosensorial Bilateral del Prematuro (2009), la cual considera una pronta atención a las necesidades de niños de alto riesgo nacidos prematuramente. Según información norteamericana (JAMA 2001, 286; Universal Newborn Hearing Screening, summary of evidence), el Ministerio de Salud estima que aproximadamente 1-2 de cada 1000 nacidos vivos estaría afectado con hipoacusia congénita bilateral severa a profunda, siendo esta cifra 10 veces superior (1-2 %) en las poblaciones con factores de riesgo. Si extrapolamos estas cifras al número total de nacimientos que ocurren al año en Chile, esperaríamos entre250 a 500 recién nacidos afectados con Hipoacusia bilateral congénita (MINSAL, 2009).

Bajo esta realidad, es fundamental considerar la implementación de un screening universal para todo recién nacido vivo, lo cual permitiría detectar tempranamente problemas auditivos congénitos o adquiridos en el período pre o perinatal y cuya incidencia resulta preocupante.

Se debe considerar que las lesiones tempranas de las estructuras nerviosas o la privación de la estimulación sensorial procedente del ambiente pueden afectar la maduración neuropsicológica, por lo que aprovechar la plasticidad neuronal en estadios precoces es decisivo para optimizar el desarrollo posterior (Hernandez-Muela, Mulas, Matos, 2004)

Por René Barra Aeloíza* y Javier Padilla Reinoso

*Educador Diferencial especialista en Sordos, Magíster © Desarrollo Cognitivo.

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