Educadores, Familias y Experiencias de Aprendizaje Mediado.

Posted on 29 septiembre, 2011

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Los educadores deben en lo posible generar una actitud activa modificante en las familias y los estudiantes, está a su vez conlleva generar en la persona formas de funcionamiento necesarias para alcanzar diferentes objetivos como lo son los referidos a la educación, autonomía, cultura, relaciones sociales, entre otros, que apuntan a niveles más altos de funcionamiento. Esto no solo se refiere a la modificación de la actitud de la persona en cuestión, sino que involucra todo el quehacer, es decir, le permitirá lograr mayores objetivos, alcanzar las metas trazadas y por supuesto desarrollar una mayor adaptabilidad a las situaciones nuevas a la que se verá enfrentado, en otras palabras ser modificable en pro de las propias necesidades a fin de satisfacerlas (Feuerstein, Feuerstein, R. S., Falik & Rand, 2006). Es por esto que el simple acto de cambiar y adaptarse a nuevas situaciones de diversa índole conforma el objetivo de la actitud activa modificante.

Este cambio actitudinal en ocasiones se ve frustrado por las creencias basadas en las etiologías genéticas hereditarias, las cuales plantean que el ser humano, los estudiantes portadores de síndrome de Down, en este caso, no pueden ni serán cambiados mediante la frecuencia, intensidad y calidad de las diferentes intervenciones. Y es en este aspecto donde se incuban las actitudes pasivas aceptantes (Feuerstein et al., 2006) característica de esto es que cuando los padres se encuentran con un hijo recién nacido con síndrome de Down manifiestan rechazo y sobre protección evidenciándolo en excesivos cuidados que los llevan a olvidarse de sus otros hijos o de ellos mismos (Trejo, 2009).

Entendido este sistema de creencias de lo pasivo aceptante a lo activo modificante se encamina a los educadores y a las familias a maneras diferentes de ver la discapacidad, es decir, ya no se verá esta como una condición inmutable sino como una condición que con trabajo y esfuerzo cambia y se adapta a nuevas exigencias, esta visión se enmarca con la teoría de la Modificabilidad Cognitiva Estructural (MCE) la que es considerada como una de las opciones a generar nuevos estados, los cuales antes eran inexistentes en el individuo así como modos de existencia, operaciones y comportamientos, incluso cuando existen barreras que impliquen el impedimento de cambios estructurales significativos referidos a la etiología, los periodos críticos del desarrollo y la situación de grave deterioro del individuo. (Feuerstein, Mayor, Martínez, Tzuriel & Haywood, 1997)

Los educadores deben hacer consientes a los padres que las Experiencias de Aprendizaje Mediado (EAM), llevadas a cabo tanto en el hogar como en el colegio, son un camino largo por recorrer, pero que sin lugar a dudas promoverá cambios o modificaciones en las estructuras cognitivas de sus hijos, este último concepto realiza una declaración sobre la concepción de inteligencia interpretándola como la propensión del organismo a ser modificado en su propia estructura, en respuesta ante la necesidad de adaptarse a diferentes estímulos sean estos de origen interno o externo (Feuerstein et al., 1997).

Es aquí donde es necesario mencionar la teoría de la Experiencia de Aprendizaje Mediado (EAM) la que se refiere al camino en donde los estímulos emitidos por el entorno son transformados por un agente mediador, padres, educadores, y en donde este mediador guiado por sus intenciones, cultura y empeño, los selecciona, organiza, filtra, esquematiza y determina cuales son o podrían ser  relevantes o irrelevantes, organizando el mundo de estímulos del niño (Kozulin, 1998). Con este proceso de mediación se influye en la estructura cognitiva del niño. Adquiriendo así patrones de conducta y esquemas de aprendizaje que son las herramientas básicas de su capacidad de modificación a través de la exposición directa a los diferentes estímulos (Feuerstein et al., 2006).

Ahora bien, la importancia de que los educadores y las familias adquieran este sistema de creencias, primero como creencias personales, para luego aplicarlas en el trabajo de personas con discapacidad intelectual las que manifiestan ciertas dificultades en los procesos de atención, en el procesamiento de la información, la integración y correlación, así como la memoria a corto y largo plazo (Jesús Flórez en Pueschel & Pueschel, 1994), radica en que la EAM según Feuerstein et al (1997) “es la única que produce en la existencia humana la flexibilidad, la autoplasticidad y, en última instancia, la da la opción de modificabilidad al individuo” (p. 15). De esta manera no solo se da explicación a la modificabilidad, es más esta experimenta una especie de aumento en su aparición.

Por lo tanto es necesario que en las EAM los mediadores, educadores y familias, estén motivados por una intención clara al enseñar o trasmitir algo, transformando el estímulo y entregando elementos más atractivos y produciendo cambios en el estado del niño haciéndolo más vigilante y listo para comprender y lograr reciprocidad. Si el niño pierde su estado de alerta, el mediador deberá modificarse y elaborar una estrategia (Feuerstein et al 2006, Tébar 2003).

Es imperante también que estas interacciones trasciendan, es decir, vayan más allá de la situación o necesidad inmediata que motivó la intervención, esto no se refiere sólo a una generalización en otras áreas, sino que cada situación producida en una intervención sirva para otras situaciones. La trascendencia representa todo lo que se crea en el interior del pensamiento del individuo. Ella permite transformar los estímulos que llegan en forma directa y darles una interpretación más aislada, manifestándose en conceptos que no son completamente necesarios para la tarea (Feuerstein et al 2006).

La intencionalidad y la trascendencia constituyen la estructura de las interacciones, el significado consiste en dar sentido a los contenidos y a las alternativas pedagógicas. Es la búsqueda del porqué del razonamiento y la forma lógica de expresar el pensamiento, representa la energía, afecto o poder emocional, que asegura que el estímulo será realmente experimentado por el niño. Va muy ligado a la intencionalidad porque el mediador le atribuye un valor especial. El significado es distinto de acuerdo a las culturas y es más honesto entregar los significados que son importantes para el mediador ya que, dependiendo de lo que los niños entiendan, se motivarán para buscar sus propios significados. Por ello es importante el trabajo en grupo de modo que comprendan que una misma cosa, puede tener varios significados. (Tébar, 2003).

En resumen, la EAM genera modificabilidad cognitiva estructural en las personas a través de la interacción encontrada en sus criterios, estos tres mencionados y en los otros parámetros descritos por Feuerstein et al (1997) que son responsables de la diversificación de la humanidad que aparecen y se manifiestan de diferentes maneras  en relación con las características de la cultura y el mediador y el mundo circundante. La modificabilidad es incondicional y asequible para cualquier persona, independientemente de los factores genéticos y hereditarios que posea el individuo. La EAM propende a que todas las personas, sometidas a mediación, alcancen un nivel más avanzado que aquel que poseían anteriormente, quedando abiertas hacia nuevos caminos de desarrollo intelectual. Por tanto, la escuela y los profesores por su parte, como principales representantes de la educación formal, se encargarían de impartir, de forma sistemática y técnica, los aprendizajes académicos fundamentales, abarcando campos tan variados como los relacionados con las destrezas perceptivo-manipulativas, el lenguaje oral y escrito, los cálculos matemáticos, la educación física o los contenidos escolares propios de las diferentes áreas y materias. Pero en esta tarea la familia es fundamental, es la primera que aporta fundamentos valóricos, sin ella los educadores y la comunidad educativa poco pueden lograr, es necesario que de manera conjunta busquen alternativas, prueben formas y maneras distintas sin descansar, no entregándose al conformismo y al acomodo intelectual de que el hecho de aprender es privilegio de algunos. La posibilidad de la modificabilidad cognitiva es posible para todos.

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